Inicio arrow Encuentros arrow "Las mujeres no quieren verse en sus cocinas cuando acabe la lucha"

"Las mujeres no quieren verse en sus cocinas cuando acabe la lucha"

viernes, 03 de junio de 2011
Seminario Mujeres cambios MediterraenoAsí de contundente se mostró la presidenta de Actions in the Mediterranean (AIM), Simone Susskind, ante el papel que ocupará la mujer tras los levantamientos en los países árabes del Mediterráneo, postura que compartieron las demás integrantes de la mesa.

Susskind, que participó en la mesa de debate "Retos y propuestas del papel de las mujeres en el cambio de los países del Mediterráneo", celebrada dentro del encuentro internacional "Las mujeres en el cambio de los países del Mediterráneo", celebrado el 1 y 2 de junio en Sevilla, recordó que ésto fue lo que les ocurrió a las mujeres argelinas que participaron en la lucha por la independencia de su país.

Sin embargo, añadió, "las mujeres han avanzado mucho, ya no estamos en los años 60 y 70 y pienso que será difícil que volvamos a caer en esta trampa".

Simone Susskind relató la experiencia de las mujeres palestinas e israelíes "que han iniciado un proceso de cooperación para tratar de encontrar una solución al conflicto". En Israel y Palestina "la lucha de estas mujeres ha sido perseverante y constante" y, en ella, se ha demostrado que "el mejor instrumento para hacer avanzar a las mujeres en la región era la creación de redes de todo tipo" que fortalecían sus posturas.

La presidenta de la Asociación Marroquí para la Investigación y el Tratamiento de la Familia y otros Sistemas Humanos (AMRTS) y psiquiatra infantil, Amina Bargach, coincidió en resaltar que el papel de la mujer debe seguir activo en la implantación de los cambios pero se mostró un poco más escéptica a la posibilidad real que tienen las mujeres árabes para conseguirlo.

Así, Bargach indicó que "de repente hemos visto hombres y mujeres de todas las condiciones sociales y de todas las tendencias políticas que accedían a las zonas públicas, había una visibilidad de las mujeres" que rompía "la invisibilidad a la que nos someten en un lado y en otro del Mediterráneo". Una visibilidad "que anuncia un cambio o es trampa a la que estamos acostumbradas las mujeres" de los países árabes.

El problema o la trampa, considera Amina Bargach, reside en que durante años "nos han prolongado esta vida de estar siempre en la reforma y no entrar en el fondo de las cosas, por eso no accedemos a dar el salto para ser movimientos feministas y se nos utiliza para instrumentalizar cambios que son de los hombres. Nos encontramos dando vueltas y no hay una cohesión de las mujeres que sea importante y articulado".

En su opinión, "hemos visto mujeres que salen pero ha sido absorbidas" por la presencia masculina y el porcentaje de participación de las mujeres marroquíes no ha sido el esperado, "no han participado muchas mujeres de la clase media, quizá nos hemos acomodado y nos cuesta la movilización. Para que se produzca una movilización de verdad tengo que identificar mi malestar, hay muchísimo en Marruecos, y movilizarnos sin estar encadenadas porque vayas a favorecer a un movimiento u otro."

Por ello, continuó, es preciso "un movimiento realmente feminista para encontrar un proyecto común que cubra nuestras carencias en materia de derechos humanos".

La situación de las mujeres en Mauritania todavía se encuentra lejos de la que tienen en los países árabes norteafricanos pero hay avances que están mejorando su papel en todos los ámbitos.

La consejera municipal de Boghé (Mauritania), Mariata Día, señaló en la mesa de debate que "gracias al sistema de cuotas hemos podido llegar a un resultado un poco mejor de representación política. Aunque no voy a decir que mucho mejor, hay una mejoría en relación con el pasado".

Este sistema ha permitido que haya "cuatro alcaldesas, entre once y dieciséis diputadas y otras tantas senadoras". Sin embargo, el sistema tiene su problema principal en que "el primero de la lista siempre era un hombre". Por este motivo, "las mujeres estamos reivindicando una mejora de estos resultados junto con las ONG y los imanes que participan en este movimiento femenino."

La profesora de Derecho de la Universidad de Sevilla y miembro del Consejo de Estado, Amparo Rubiales, afirmó que las mujeres del norte del Mediterráneo se encuentran en una situación más ventajosa pero que todavía hay mucho por conseguir porque "sigue sin conseguirse la igualdad. El principio de igualdad es un principio de no discriminación y queremos la mitad de todo porque somos la mitad de la humanidad".

Según Rubiales en el norte del Mediterráneo las mujeres siguen encontrándose con "tres empinadas cuestas" o problemas principales, que son la brecha salarial, la promoción dentro del empleo y la violencia.