Raffaella Cavallo: "Se escribe agua, pero se lee democracia"
martes, 22 de marzo de 2011

En los últimos años ha crecido exponencialmente el interés mundial por el acceso universal al agua. El ámbito de la cooperación internacional, Naciones Unidas y el sector empresarial privado se han manifestado al respecto. En junio de 2010 la ONU reconoció el acceso al agua y al saneamiento como derecho humano universal y cada vez más agentes involucrados están tomando la Carta Ética del Agua como plataforma sobre la cual construir el acceso democrático y universal al agua.
Aprovechamos la visita de Raffaella Cavallo al Taller del Agua que organizaron FAMSI y IEPALA con la colaboración de la Diputación de Málaga para comprender mejor las claves de la lucha por el derecho al agua como derecho humano universal. Raffaella Cavallo trabaja en la ONG Centro di Volontariato Internazionale (CEVI) en Udine, Italia, organización promotora del Contrato Mundial del Agua.
- Por primera vez, la ONU habla de manera explícita el agua como derecho humano universal. ¿Se cumple esta premisa de Naciones Unidas o resulta ser papel mojado?
Desde los años 90 todos los movimientos sociales a nivel internacional se entregaron en este proceso para conseguir la firma del Contrato Mundial del Agua. Se empezó hablando del agua como bien común y como derecho humano. Aunque no es suficiente la declaración de la ONU porque no es vinculante, sí sentó las bases para que el Consejo de los Derechos Humanos escribiese otro documento que compromete a los países firmantes a garantizar este derecho.
Además, es muy importante señalar que el proceso que llevó hasta la declaración de la ONU surgió desde países del sur. Este hecho es muy significativo porque tiene que cambiar completamente nuestra visión de lo que es el “primer mundo”. Creo que si los países del norte firman esta declaración sería el primer paso para hacer que todo en todo el mundo se dé a conocer el derecho humano al agua.
- ¿Qué casos consideras más graves en materia de acceso al agua potable en el mundo y cuáles son las causas que originan estas desigualdades?
Es necesario distinguir primero a los países donde definitivamente no hay agua. En estos países es necesario hacer, no solamente una gestión, sino que el agua llegue donde no hay. Otra situación extremadamente grave es donde no hay agua potable. La cuestión no es solamente la cantidad, sino la calidad.
En tercer lugar, uno de los mayores riesgos es todo lo que está conectado con el trabajo de las multinacionales del agua. Son los mayores actores que impulsan el tema de la privatización en todo el mundo. Emprenden procesos en los que la multinacional ofrece infraestructuras y gestión del abastecimiento del agua a los gobiernos locales de países empobrecidos a cambio de concesiones de décadas. El agua es considerada una mercancía. Esto no tiene razón de ser. No se puede hacer negocio con el agua como moneda de cambio.
Otro riesgo más lo representan las empresas multinacionales que comercian con agua embotellada. Compramos agua embotellada que ha transitado miles de kilómetros, con la contaminación que esto conlleva. Por último, acucia la utilización del agua como energía hidroeléctrica. Si queremos dejar nuestro planeta para el futuro, tenemos que cambiar nuestro modelo de desarrollo. No podemos permitir la construcción de más embalses en países del sur para producir energía que permita a los países del norte continuar con su modelo de desarrollo.
En conjunto, estos factores convierten la cuestión del agua en un problema global intrínseco al funcionamiento de los mercados.
- En Europa hay una importante tendencia a la privatización. ¿Qué amenazas supone la gestión privada frente a la pública en Europa?
Es importante aclarar que las leyes europeas sobre el agua dejan a los países la decisión de gestionar el agua de forma pública o privada. La Unión Europea no marca directrices a los países sobre cómo han de gestionar su agua. Ahora bien, Bélgica y Holanda han decidido promulgar leyes específicas que abogan por la gestión pública. Hasta hace un año, no había ningún país donde la vía privada fuese considerada como la única posible. Sin embargo, en Italia el gobierno promulgó una ley con la cual comienza un proceso de privatización de forma obligatoria. Si el proceso no se para de aquí a unos meses la consideración del agua como bien común y el acceso al agua como derecho humano va a fracasar.
- Particularmente, ¿qué ocurre en Italia con el proceso de privatización?
Este proceso de privatización en Italia comenzó ya hace 15 años. Actualmente podemos hacer una evaluación de lo que ha supuesto este proceso. Las tarifas se han incrementado astronómicamente; los acueductos en Italia son de los peores de Europa e incluso en muchos tramos pierden entre el 40% y el 60% de su caudal; el saneamiento tiene carencias. En el fondo se trata de un problema de salud pública.
Lo que tenemos que hacer es difundir información entre la ciudadanía. Este proceso se emprendió en 2010 a nivel nacional para hacer una recogida de firmas e impulsar un proceso refrendario que frene la privatización del agua.
- ¿Qué logros ha conseguido el comité promotor de los movimientos italianos por el agua con vistas al referendo?
Pese al poco interés de la gente por participar en procesos refrendarios, en esa ocasión recogimos en menos de tres meses 1.400.000 firmas. El número mínimo requerido para empezar el proceso son 500.000 firmas. Esto ha sido posible gracias a que la actividad se hizo sobre los territorios a nivel local, involucrando a comités locales de vecinos y vecinas. La parte política sólo fue un apoyo. El mensaje que queremos dar a la gente es que cuando se habla de agua no se habla de política. El agua no tiene color político. Ahora esperamos fijar una fecha para celebrar el referendo y de todas formas continuaremos trabajando a nivel local.
- Hablemos de ejemplos exitosos de gestión del agua como recurso público ¿Cómo valorarías las experiencias de buenas prácticas y qué podemos aprender de estas aplicaciones en países del sur?
Lo más importante es la difusión. Dar a conocer ejemplos de buenas prácticas es necesario, no sólo para que afloren las denuncias sino para proponer alternativas. Nos encontramos con un amplio abanico de alternativas que tienen raíces muy profundas en la realidad local de cada región. No se puede pensar en un único modelo que se pueda exportar, pero el hecho de que conozcamos diferentes formas de buenas prácticas es positivo para cambiar puntos de vista.
Las experiencias más exitosas que conocemos vienen del sur. Por ejemplo los casos de Cochabamba y Kerala son muy representativos. Sin embargo surgen de contextos completamente diferentes. Lo urbano frente a lo rural, la agricultura frente a la industria. Cada caso incluye de forma transversal otros problemas. Hay lazos muy fuertes entre la cuestión del agua y el género; también entre el agua y la educación y por supuesto entre agua y pobreza. Si queremos que la población mundial salga del pobreza, tenemos que garantizar el acceso al agua. Es necesario hablar de todas las implicaciones de esta realidad para dejar claro que hablar de agua no es solamente hablar de grifos.
- ¿Cómo ayudan los trabajos en red a nivel internacional para articular todas las experiencias y difundirlas?
Hay dos ámbitos diferentes a tener en cuenta. Uno ligado a la cooperación internacional y otro a los movimientos internacionales por la defensa del derecho humano al agua.
Desde el punto de vista de la cooperación internacional hay un claro aumento de la atención al problema del agua. Sin embargo esto no significa que todas las prácticas sean buenas. Hay instituciones internacionales que utilizan fondos para realizar proyectos de cooperación al desarrollo de forma adecuada, pero también estamos viviendo un aumento de estrategias de cooperación provenientes del sector privado. Los actores privados utilizan el mismo idioma que hablamos nosotros: facilitar el acceso al agua a los pueblos del sur. Sin embargo crean una deuda enorme a estos países, generan dependencia tecnológica y en última instancia sus intenciones se reducen a sacar provecho.
Por este motivo promovemos desde 2006 la difusión de la Carta Ética del Agua como manera de garantizar los proyectos que luchan por el derecho humano al agua, que la consideran como un recurso y un bien común, que promueven una gestión pública de la misma y que utilizan fondos de origen ético.
- ¿Por dónde van enfocadas las líneas de trabajo de cara al futuro?
Por una parte, la ONU tiene abierto el debate entre el desarrollo de las ciudades y el acceso al agua en el ámbito rural. Millones de personas migran del campo a la ciudad porque en el ámbito urbano el acceso es más generalizado. Además, las multinacionales están mucho más interesadas en trabajar en las ciudades para ahorrar costes.
El próximo año, en 2012, tendrá lugar el V Foro Mundial del Agua en Marsella. Será en el corazón de las transnacionales y será el contexto para llamar la atención sobre el proceso de cambio de políticas internacionales. En el Consejo Mundial del Agua hay una representación significativa de multinacionales, pero el Foro de Marsella será un punto de encuentro para involucrar a más gente, a más organizaciones. Esta es nuestra meta y lo decimos claramente: se escribe agua, pero se lee democracia.