· Publicado en Monográfico Objetivos de Desarrollo Sostenible y Gobiernos Locales

¿Por qué los gobiernos locales pueden dar un impulso definitivo a la Agenda 2030?

¿Por qué los gobiernos locales pueden dar un impulso definitivo a la Agenda 2030?

Porque los ODS son locales... Y los antecedentes se remontan un siglo atrás. Quienes trabajan o han estado vinculados/as con el municipalismo en nuestros territorios saben que se trata de una palanca de impulso para cambios sociales que en otros ámbitos de gestión se convierten en procesos lentos, complejos, inabarcables, a veces, difíciles en la en la dotación de recursos, el seguimiento de objetivos y la evaluación de resultados. Históricamente se ha considerado el espacio para el cambio, pero, paradójicamente, el espacio local ha estado mal dotado de recursos económicos y escasamente representado en espacios globales de toma de decisiones.

Frente a la visibilidad que tienen las estructuras nacionales y supranacionales, el espacio local ha ido creciendo discretamente, generando una corriente colectiva que no levantaba la voz pero no perdía la ocasión de posicionarse allí donde se configuraba el espacio global, hace unos años inimaginable. Hace unos años, hablar de globalización remitía, por encima de otras muchas facetas, a la capacidad de gestión que se depositaba en los grandes bloques de oriente y occidente, de continentes y asociaciones de países y gobiernos agrupados por intereses económicos, comerciales, políticos o estratégicos. No entraban en juego los gobiernos locales, si se le dotaba de la relevancia que a día de hoy se ha demostrado insustituible.

En la actualidad, los grandes agentes del cambio mundial miran a los municipios y les piden alianzas transformar, punto a punto, el mapa mundial de la desigualdad. Los gobiernos locales son fundamentales para la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible porque los ODS son locales. Si hoy es así esto se debe a un recorrido histórico discreto y firme a la vez. Una organización ha fortalecido su liderazgo mundial en este ámbito. Hace más de un siglo que germinaba un movimiento basado en los valores de solidaridad, paz y aprendizaje que más tarde se concretarían en la organización del primer Congreso Internacional de Ciudades en Gante, Bélgica. Desde entonces hasta ahora, 250.000 ciudades se sientan a debatir su futuro con la política de alianzas, los órganismos multilaterales, las agencias internacionales y los líderes mundiales. Y en todas esas mesas, la opinión de los gobiernos locales tiene un peso clave. Sin gobiernos locales, las posibilidades de cambio se ven limitadas y el futuro, incierto.

Para estructuras supranacionales, la articulación con los gobiernos locales no es solo una estrategia de alianza sino una necesidad de vertebración territorial. Tampoco transmitir a la ciudadanía la conveniencia de sentarse en los espacios globales fue fácil. A día de hoy, la gestión de las cuestiones urbanas, la políticas sociales, la gestión de la diversidad y la relación con el mundo está en la agenda de los gobiernos locales. Si en el año 2000, la Declaración del Milenio ya fue una carta de políticas que puso las bases de la Agenda 2030, pero que era un incipiente intento de concretar en grandes epígrafes los retos mundiales. Fue el entonces secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan y el presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas Jan Eliasson quienes se reunieron con
una delegación de alcaldes de CGLU y reconocen a las autoridades locales como actores para la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Así se gestó el papel fundamental que ya sí tendrían los gobiernos locales en la negociación, los diálogos y la concreción de los 17 objetivos y 169 metas contenidos en la Agenda 2030, y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Un progresivo y constante proceso de urbanización de los asentamientos humanos convierte a los gobiernos locales en aliados clave. Un objetivo resume la relevancia de la gestión sostenible de los recursos en los espacios urbanos, si se quieren construir sociedades resilientes, sostenibles e inclusivas. El Objetivo 11 se convierte en un compendio de los retos que afrontan los asentamientos humanos, una defensa que la organización ha realizado en todo el proceso hasta la aprobación en 2015 de la Agenda, y que se ha traducido, indudablemente, en un esfuerzo colectivo, decidido y clave en la promoción de la implementación de la Agenda 2030, con la alianza y el apoyo de agentes clave, Naciones Unidas y ONU HÁBITAT, vinculados, además, en la puesta en práctica de la Nueva Agenda Urbana, hoja de ruta fundamental para la gestión de los asentamientos humanos desde una perspectiva de sostenibilidad que vincula a las personas, con el planeta y con la gestión de los recursos.

La organización ha ido desarrollando materiales de sensibilización, promoción y localización pero, antes de iniciar el camino de la implementación de la Agenda 2030, las bases están en la propia definición del documento. Una hoja de ruta para transformar el mundo sobre los Derechos Humanos, sin dejar a nadie atrás, con carácter universal, integral, con objetivos y metas interrelacionados y responsabilidad común pero diferenciada. Una hoja de ruta en la que sin gobiernos locales, quedarían sin implementarse los ODS.

CGLU, una plataforma para impulsar la localización de los ODS, en alianza con ONU Hábitat, PNUD y Global Taskforce: ¿Qué significa “localizar los ODS”?

Los 17 ODS y las 169 metas de la Agenda 2030 deben ser alcanzados tanto a nivel global, nacional como subnacional. Este es el texto que sirve de introducción a la Guía para la localización de los ODS. “Localizar” es el proceso que tiene en cuenta los contextos subnacionales en EL logro de la Agenda 2030, desde el establecimiento de los objetivos y metas, hasta la determinación de los medios de implementación, y el uso de indicadores para medir y monitorear el progreso hecho.

La localización guarda relación tanto a cómo los gobiernos locales y regionales pueden dar apoyo para alcanzar los ODS a través de la acción “desde abajo”, y cómo los ODS pueden ofrecer un marco para la política de desarrollo local. A medida que los gobiernos locales se preparan para la implementación, y alcanzar los ODS, es importante recordar que la mayoría de los temas abordados en los ODS no son nuevos para los gobiernos locales. Por el contrario, los temas están directamente relacionados con los mandatos de los gobiernos locales. La localización, por lo tanto, no debería significar un cambio radical, sino una oportunidad para reorientar las prioridades y necesidades locales y contribuir a un nuevo marco, demostrando más claramente y con mayor precisión, cómo el trabajo de los gobiernos locales contribuye a reducir la desigualdad y lograr los objetivos de desarrollo a nivel nacional/global.

Los gobiernos locales no son invitados sino actores principales de un proceso de transformación mundial. ¿Por qué es importante localizar?

Como señala la Guía para su implementación, mientras que los ODS son globales, su consecución dependerá de nuestra habilidad para convertirlos en una realidad en nuestras ciudades y regiones. Todos los ODS tienen metas que apelan directamente a las responsabilidades de los gobiernos locales y regionales, particularmente a su papel a la hora de prestar servicios. Este es el motivo principal por el que los gobiernos nacionales y regionales deben situarse al corazón de la Agenda 2030.

O dicho de otro modo, los ODS son retos que se encuentran en el corazón de las políticas públicas, grandes retos con los que a diario se enfrentan los gobiernos locales, una estrategia de acción que quiere situar a cada agente ante sus posibilidades de cambio, dotándolo de alianzas enriquecedoras, innovadoras y poderosas para lograr objetivos definidos desde la proximidad, pero con gran capacidad de cambio global.

 En Andalucía, los gobiernos locales pueden localizar los ODS

La Junta de Andalucía aprobó la Estrategia Andaluza de Desarrollo Sostenible dotándose de un marco de acción que debía llevarse a cabo de forma progresiva. La Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo ha reconocido el papel fundamental de los gobiernos para implementar la Agenda 2030 y el FAMSI ha propiciado un acuerdo con la cooperación andaluza para facilitar acciones de localización a través de varias propuestas de trabajo apoyadas por el PNUD, ONU-HÁBITAT y CGLU. Una alianza fundamental para iniciar un proceso en el que la coordinación y las buenas prácticas serán un impulso para extender al territorio municipal andaluz una Agenda global que empieza en cada territorio.

FAMSI quiere contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Especial Objetivos de Desarrollo Sostenible y Gobiernos Locales

En septiembre de 2015, la Asamblea de Naciones Unidas adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, un plan de acción a favor de las personas, el planeta y la prosteridad. Una estrategia global que supone un paso más allá de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y que, por primera vez, situa en el Objetivo 11 el ámbito local como espacio de acción clave para la consecución de los 17 objetivos y 169 metas que contempla el nuevo marco de acción, con el horizonte en 2030.

Desde la conferencia de Río +20 en 2012, se han realizado multitud de consultas a nivel nacional, regional e internacional para definir la nueva agenda de desarrollo global que sustituiría a los Objetivos de Desarrollo del Milenio.


Los objetivos y metas fueron acordados por el Grupo de Trabajo Abierto intergubernamental (GTA) en el 2014. La Comisión de Estadística de la ONU ha propuesto, en marzo de 2016, un conjunto de indicadores globales para medir el progreso hacia los objetivos.

La Agenda 2030 será el marco de referencia de los programas mundiales en los próximos años, un compromiso mundial y universal, en el que cada Estado marcará los retos específicos que afronta, de acuerdo a este gran acuerdo global. Los Gobiernos Locales tienen mucho que decir. Por ello, hemos creado este monográfico, en el encontrarás documentos, referencias y noticias relacionadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, con el que todos/as estamos comprometidos/as.