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Situación Geográfica

La provincia de Córdoba, una de las ocho que forman la comunidad andaluza, posee una extensión superficial de 13.723,20 kilómetros cuadrados, representa el 2,7% de la superficie española y ocupa, por este concepto, el segundo lugar de Anda lucía y el decimotercero de España. Sus límites territoriales, compartidos con seis provincias (al Norte con las de Badajoz y Ciudad Real, al Este con la de Jaén, al Sur con las de Granada y Málaga, y al Oeste con las de Sevilla y Badajoz), se extienden a lo largo de 696 kilómetros. Su posición geográfica viene delimitada por las latitudes 38 44' y 37 11' en sus extremos septentrional y meridional, y las longitudes 0 19' y 1 54' (referidos al meridiano de Madrid) en sus extremos oriental y occidental respectivamente.

Córdoba capital está situada en la latitud 37 50'44'' y la longitud 04 50'23'', con una altitud media de 123 m sobre el nivel del mar.

Las zonas altimétricas provinciales están todas situadas por debajo de los 1.000 m, la mayor de ellas con 8.556 kilómetros cuadrados es la comprendida entre los 200 y los 600 m, seguida de la comprendida entre los 600 y 1.000 m con 3.378 kilómetros cuadrados, y finalmente 1.784 kilómetros cuadrados por debajo de los 200 m que comprenden esencial mente las tierras de la vega del Guadalquivir.

La provincia queda dividida por el río Guadalquivir que la atraviesa de Este a Oeste en dos zonas casi simétricas pero bastante diferenciadas en sus características geográficas y agrícolas. La parte situada al Norte del río comprende la zona montañosa de Sierra Morena y una zona mesetaria que se extiende hasta el Guadalquivir, ambas son zonas de ganadería extensiva primordialmente. Las tierras al Sur del río constituídas por una planicie, denominada la Campiña, que se extiende por el Suroeste hacia Sevilla, son magníficas para la agricultura. Finalmente en la parte más meridional queda la zona de la Penibética, donde se encuentran cultivos de vid y olivar. Las condiciones hidrográficas son relativamente buenas, ya que además del Guadalquivir hay cuatro ríos de cierta importancia cuyo curso se desarrolla casi íntegramente dentro de la provincia, aún cuando la topografía del terreno no se presta excesivamente a un adecuado aprovechamiento agrícola.

Cómo llegar

Córdoba está situada en el cauce, que dentro del sistema radial español de carreteras, une Madrid con Andalucía, así como en el cauce de comunicaciones sureste suroeste de la Península. De esta forma, Córdoba capital queda situada en una encrucijada de carreteras, al ser atravesada por la radial IV Madrid - Cádiz, que es una de las más grandes vías de tráfico de la Península, además de por la carretera nacional que une Badajoz con Granada. Asimismo parten de las cercanías de la capital la Carretera Nacional que une Málaga y la Costa del Sol con el sistema radial de carreteras, y las carreteras Nacionales que enlazan con Jaén al Este y Puertollano y Ciudad Real al Norte.

La forma más efectiva de llegar hasta la ciudad de Córdoba es por tren de alta velocidad desde la ciudad de Madrid (1 hora y 40 minutos) o desde la ciudad de Sevilla (40 minutos), también existe una línea de ferrocarril que une la ciudad de Málaga y Córdoba en tan sólo 2 horas.

En la página de la Compañía de Ferrocarril de España (www.renfe.es) y en la página web de nuestra agencia de viajes (www.viajescajasur.com) puede encontrar información de cómo llegar hasta Córdoba.

La ciudad de Córdoba no dispone de vuelos comerciales.

Clima
El clima de Córdoba se nos presenta condicionado, tanto por los fenómenos atmosféricos como por las características físicas de su relieve.

La ciudad limitada orográficamente hacia el norte por Sierra Morena, abierta de este a oeste por el valle del Guadalquivir, y expandida hacia el sur por la conformación de la Campiña miocénica, alberga un tipo de clima que podía considerarse Mediterráneo, pero que en realidad presenta todas las características de un clima Continentalizado, a raíz del Microclima que la ciudad genera.

Las masas de aire húmedas procedentes del Atlántico se encuentran la barrera orográfica de la Sierra, las cuales en su recorrido a lo largo de éstas van descargando las precipitaciones en su ladera de barlovento, con lo cual al llegar a la capital cordobesa toda su humedad ha desaparecido. Es decir, Sierra Morena supone una fuerte barrera física que impide la descarga de precipitaciones que frecuentemente proceden del Atlántico.

Es por tanto, el Valle del Guadalquivir el que facilita la llegada de precipitaciones a la capital. Las masas de aire cálidas procedentes del norte de África no encuentran barrera orográfica alguna en su recorrido desde el Golfo de Cádiz hasta Córdoba , y es en ese mismo recorrido por la costa africana cuando recogen la humedad que el océano les proporciona, convirtiéndose en masas de aire húmedas y cálidas. Por tanto, cuando descargan sus precipitaciones lo hacen de manera continuada y abundante.

Es así como Córdoba recibe su período de lluvias, que suele desarrollarse entre las estaciones de otoño y de primavera.

A pesar de todo ello, el clima de la ciudad cordobesa se caracteriza por un régimen de precipitaciones vinculado al de las latitudes medias, y fuertemente influenciado por el continente africano.

El influjo del la gran masa terrestre que es África hace que Córdoba sea una ciudad marcada por los fuertes contrastes climáticos. Así, podemos encontrar desde inviernos con temperaturas que no sobrepasan el grado bajo cero, hasta veranos donde el termómetro supera los 45 llegan a la ciudad con un aumento considerable de las temperaturas al haber recorrido un basto territorio en planicie.

A ello habría que añadirle la incidencia solar que en la capital cordobesa es considerable, proporcionándonos una media de 143 días despejados frente a los 76 que se nos muestran cubiertos.
A la vez la propia ciudad genera intrínsecamente un Microclima urbano; es decir, mediatizado por sus construcciones y edificios, los materiales con los que éstos están realizados y las características de las vías en las cuales están instalados.

Llegamos, por tanto, a la conclusión de que el clima de Córdoba se caracteriza por presentar inviernos con temperaturas extremas y ciertas precipitaciones, que generan grandes heladas debido a la incidencia del frío, lluvias en sus estaciones equinocciales y tórridos veranos que avecinan tormentas a la caída del día