Los Tigres de Liberación del Eelam Tamil (LTTE), guerilla separatista de Sri Lanka, desmintieron el sábado estar implicados en el asesinato el viernes del ministro de Relaciones Exteriores Lakshman Kadirgamar. Sin embargo los investigadores privilegian la pista de la organización.
El ministro de Relaciones Exteriores, de 73 años, fue asesinado de siete disparos el viernes por la noche, en el atentado más grave cometido en el país desde el que costó la vida al presidente Ranasinghe Premadasa en mayo de 1993.
Declarándose "conmocionado y triste", el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, "deploró un gesto criminal e insensato" y "confió en que esto no debilite el compromiso de la población de Sri Lanka de cara a una paz duradera", según su portavoz. El asesinato, que se produce en un momento de incremento de la violencia, complica la tarea de los mediadores noruegos que promueven un acuerdo de paz para poner fin a un conflicto que ha causado más de 60.000 muertos desde 1972. Oficalmente, un cese el fuego está en vigor desde febrero de 2002, pero las negociaciones están estancadas desde abril de 2003.
El mediador noruego en Sri Lanka, Erik Solheim, reaccionó al asesinato del ministro declarando a la AFP en Oslo: "Es completamente insensato, es un grave revés para el proceso de paz".
Dos tiradores emboscados dispararon el viernes por la noche contra el jefe de la diplomacia cingalés, cuando éste salía de la piscina de su residencia en un barrio residencial de Colombo.
La presidenta Chandrika Kumaratunga declaró el estado de emergencia por tiempo ilimitado, dando amplios poderes a las fuerzas de seguridad para detener y mantener en estado de arresto a los sospechosos. Haciendo un llamamiento "a la calma y a la moderación", la presidenta aseguró que su gobierno "no cederá ante estos gestos odiosos de violencia, y no escatimará en esfuerzos para hacer comparecer a sus autores ante la justicia".
Según la policía, los tiradores actuaron solamente a dos casas del domicilio del ministro, suscitando interrogantes sobre la labor de los servicios de seguridad. "No hay duda de que no controlaron el vecindario como deberían de haberlo hecho", declaró un alto responsable de la policía bajo petición de anonimato. Ministro más protegido del gobierno, Kadirgamar tenía a su disposición un centenar de guardaespaldas.
Por su parte, el LTTe afirmó en un comunicado difundido en internet que el gobierno debe buscar "en su interior" a los responsables del asesinato, con el que a su juicio se busca sabotear el proceso de paz. "El responsable político de los LTTE (S. P. Thamilselvan) declaró que Colombo, desgarrado por disensiones internas y luchas de poder, debería mirar en su interior para hallar a los culpables del asesinato", afirma el comunicado.
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